Casi todos queremos descubrir el mundo, pero viajar solo es algo que no todo el mundo se atreve a hacer. Hace falta valor, pero precisamente por eso merece la pena. Ya no estás del todo en tu zona de confort, sales de tu entorno habitual y haces cosas que no harías en compañía. Viajar solo es una gran idea, entre otras cosas, porque casi de forma automática conoces gente nueva. Y la gente nueva significa nuevas experiencias, nuevos puntos de vista, nuevas conversaciones y debates. Además, no tienes que adaptarte a nadie. Eres tu propio jefe y, si algo no te gusta, sigues tu camino sin tener que esperar a nadie. Esa independencia te hace más flexible y te permite vivir lo que de verdad quieres vivir. ¿Siempre has querido hacer escalada en hielo en el norte de Suecia, en plena oscuridad de la noche polar, pero solo tienes amigos y conocidos que quieren vacaciones de playa? ¿O siempre has querido hacer una escapada de compras a Nueva York, pero no encuentras a nadie que tenga el tiempo y el dinero para ir? Viajar solo te permite vivir todo eso de todos modos, porque cuando no tienes que esperar a nadie ni depender de sus decisiones, eres totalmente libre a la hora de elegir. El mundo se ve un poco distinto cuando viajas solo. Quizá algo más peligroso, pero sin duda también más emocionante. Eres el único responsable de tu propia aventura.

[caption id="attachment_244" align="alignright" width="300"]Disfruta de la soledad Viaja solo[/caption]

Tu propia aventura

Pero ¿en qué consiste esa aventura que te espera? Es distinta para cada persona, porque viajar es y seguirá siendo algo muy personal que no se puede resumir sin más. Aun así, aquí van algunas ideas para que veas lo bien que puede sentarte viajar solo: ¿Qué has querido vivir siempre, pero te has frenado por culpa de tu acompañante? ¿Porque podría darte vergüenza o, sencillamente, a quien te acompañaba no le habría gustado? ¿O qué te parecía una tontería y un rollo, pero tenías que hacerlo una y otra vez por tus compañeros de viaje? Quizá sean solo cosas pequeñas. Quedarte un poco más en la cafetería disfrutando del ambiente. Entrar en otra tienda y curiosear todo el tiempo que quieras, o justo lo contrario: no entrar en todas esas tiendas y limitarte a recorrer las calles de la ciudad. ¿O tal vez sean viajes enteros que nunca has hecho? Hasta una vuelta al mundo es posible en solitario. Viajar solo también hace que tengas aún más que contar, porque nadie estuvo allí para chafarte tus grandes historias. Así que adelante, vive tus propias experiencias.